Tras las huellas de los gusanos gigantes y los trilobites

Si os hablo de gusanos gigantes que habitaron la zona donde hoy se encuentra el Parque Nacional de Cabañeros, a muchos les vendrá a la cabeza la película Dune con aquellos seres gigantes que surgían amenazadores entre la arena. Pero esto está muy lejos de la realidad porque hace 472 millones de años esa zona se encontraba sumergida bajo el mar y era habitada por animales marinos de la época, como gusanos marinos y trilobites. Vamos a visitar sus restos y a conocer cómo era la tierra entonces.

Pongámonos en situación, estamos en el periodo Ordovícico, en esa época toda la vida en la tierra se encontraba bajo el agua debido a la escasez de oxígeno en la atmósfera que impedía la vida en tierra firme. Para que os hagáis una idea de cómo era la tierra en ese periodo es mejor verlo en una imagen.

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La tierra en el periodo Ordovícico

Como podéis ver en la imagen, la zona de Cabañeros estaba bajo un mar poco profundo y esto va a hacer que encontremos fósiles marinos y la geología propia de un paisaje submarino. Todo esto en una tierra con unas condiciones climáticas y atmosféricas que no se parecían en nada al planeta que conocemos. En la escapada de hoy vamos a hacer un viaje en el tiempo que nos va a parecer un viaje a otro planeta y estará lleno de sorpresas.

Para empezar nuestra ruta nos acercaremos a la localidad de Navas de Estena, donde empieza la Ruta del Boquerón del Estena. Dejaremos el coche donde se indica, hay una zona de parking junto a un camping.

La ruta que vamos a hacer tiene 8 km (es ida y vuelta, no es circular), es un paseo sencillo de realizar y apto para todos los públicos. Mi consejo es que os la toméis con calma y disfrutéis de lo que váis a ver.

A lo largo de nuestro recorrido vamos a ver dos tipos de rocas: las pizarras, oscuras, que se astillan con facilidad y las cuarcitas, de tonos claros, duras y compactas. Estos dos tipos representan los sedimentos que se fueron depositando en el lecho marino y se compactaron después debido a las altas presiones y temperaturas, las pizarras son los fangos que se fueron acumulando y las cuarcitas son restos de arena costera.

Pizarras que veremos en la ruta

Tras cruzar el río nos encontraremos tres pilares de roca conocidas como “Las torres del Estena”, su curiosa forma se debe a la erosión diferencial: las rocas más blandas que tenían alrededor se fueron erosionando con el tiempo dejando la roca más dura con esta forma tan curiosa que llegó a aparecer en un sello de correos.

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Torres del Estena, imagen de la web del Parque Nacional de Cabañeros

Continuando por el camino y disfrutando del paisaje llegaremos al cartel donde nos explicarán las huellas que nos vamos a ir encontrando, id con mucha atención para no perderos nada.

Imagen del cartel explicativo

Pero metámonos en harina y mostremos lo que hemos venido a ver, os he prometido gusanos gigantes y aquí tenemos un “Paleophycus tubularis”, la huella de un gusano más grande y antigua encontrada en el planeta.

Huella del gusano gigante que habitó en Cabañeros

Cerca del gusano, saliéndonos un poco de la ruta tendremos una gran congregación de cruzianas de trilobites, las cruzianas son las huellas que dejaban los trilobites al moverse. Aquello debía ser la M30 de los trilobites por la cantidad de ellos que se movían por allí.

Pared de crucianas de trilobites, imagen cogida de la web del Parque Nacional de Cabañeros

Pero aún nos esperan más sorpresas, como estamos bajo el mar veremos rizaduras del fondo marino provocadas por el oleaje.

Rizaduras provocadas por el oleaje

Y hay más habitantes que dejaron huella en este lecho marino en el que estamos: las anémonas marinas. Sí ya había anémonas viviendo en la zona y dejaron la marca redonda de su pedúnculo

Pedúnculo de anémona, os lo he señalado en rojo para que lo veáis bien

Otra anémona que estaba allí

Pues ya hemos visto los restos de los habitantes de Cabañeros en el Ordovícico. Pero no sólo eso es interesante en nuestra visita, ya que durante el paseo a lo largo del río Estena disfrutaremos de la vegetación mediterránea de la zona, con las aromáticas jaras, hermosas encinas, alcornoques y quejigos, que acompañados de la vegetación propia de la ribera del río nos alegrarán la visita.

Espero que os haya gustado este viaje en el tiempo y me sigáis en futuras escapadas llenas de ciencia.

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